Este mes quiero que platiquemos de la Big Data y sus afecciones en el mundo del cine. Si bien el termino Big Data ya es “viejo”, aún encontramos muchos sectores de la población que no sólo ignoran cómo funciona, sino que nunca han escuchado el término. Te preguntarás ¿por qué es relevante saber de su existencia?

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Comenzaré por definir muy técnicamente el concepto. Big Data es el proceso de análisis de grandes volúmenes de información, así como la generación de grandes volúmenes de datos con posibilidad de análisis.

El término fue utilizado por primera vez por Erik Larson en el año 1989, sin embargo en aquellos años, no imaginaba nadie lo que Big Data llegaría a ser. Si bien para aquel año, el mismo en el que caía el Muro de Berlín, ya existíamos miles de millones de personas generando billones de datos de posible análisis, no existían aún los teléfonos celulares o el Internet como lo conocemos hoy en día. De aquel año a la fecha, ha surgido la revolución tecnológica y con ello, la cantidad de información se ha multiplicado tantas veces, que es casi imposible de analizar. Para ello han surgido programas especializados de análisis de datos, y sí, la Big Data actual.

Ahora bien, aterrizando este preámbulo en el mundo del cine, me es de interés exponer cómo es que esto ha transformado para siempre el Séptimo Arte.
La industria fílmica, así como decenas de industrias, han aprovechado los datos que contiene el Internet. A través de ellos se pueden sintetizar los gustos, las preferencias y los anhelos de las masas. Es posible tener una ventana que te diga de manera precisa, qué es lo que la gente quiere ver en el cine o comprar en una tienda. De esta forma se crean productos, servicios o películas previamente garantizadas, pues al dar un “like” o emitir cualquier tipo de opinión en Internet, estás sumándote a la frecuencia gráfica positiva y/o negativa ante un suceso. Sí, eres un número en una gráfica.
Tal es el caso de la película de The Revenant de Alejandro G. Iñarritú, en la cual Fox Studios, contrató a la empresa Lightwave de bioanálisis, para hacer una media entre la Big Data y la neurociencia. En este ejercicio colocaron pulseras en diversos espectadores para medir el pulso cardiaco, la temperatura corporal y la sensación epidérmica según las escenas de la película. A su vez, sumaron opiniones sociales para lograr con ello un éxito taquillero y ganador del Oscar.

Podemos también hablar de la película Ender’a Game del director Gavin Hood, la cual fue pensada, escrita y desarrollada con base en los gustos que la gente expresaba en la web. Es decir, millones de personas proponiendo tramas, historias o giros dramáticos, dieron la pauta para la creación de este también, éxito taquillero.

Como sucede en todo cambio o nueva propuesta, existen postulaciones en contra y a favor. Los positivos podemos deducirlos con lo leído anteriormente, sin embargo en términos negativos, existe una gran cantidad de profesionales que ven a la Big Data como amenaza e incluso asesina de la creatividad, claro, ya que los grandes estudios encargados de la realización de las más grandes películas apuestan siempre por títulos que dejen dinero más allá de títulos que transformen la forma narrativa del cine. Grave error o no, pretender que los gustos genéricos de una sociedad, dicten el camino de los creativos y artistas. Me pregunto qué fue primero, la idea revolucionaria, o la revolución que genera nuevas ideas. El huevo o la gallina.
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Escrito por Bernardo De la Mora -Actor, Escritor y DGA de INCORTO

